Viviendo en el sin vivir
sintiendo sin sentir
comprendiendo lo incomprensible
descanso en el banco de mis recuerdos.
Soñando a ser niña otra vez
a viajar a mi mente infantil
tan inquieta y pueril.
Sentada encima de la fuente
viendo el lomo de caballo
y no habiendo infinito para mi.
Subiendo por la pedregosa colina,
cogiendo madreselvas
fui muy feliz.
Andando por la blanca nieve
y enterrandome en sus entrañas.
Mirando el cielo cuajado de estrellas.
Pidiendo deseos a cada una de ellas
y viviendo mis dias de niña fui feliz.

Comentarios

  1. Esther. Cuando fuiste niña, eras feliz. Has dicho (y creo que es así) que el Alma no tiene edad.
    Debes conservar siempre ese trozo de ayer, y seguir recogiendo madreselvas mientras contemplas un trozo de cielo.
    Un abrazo

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  2. el alma no tiene edad, pero a veces olvidamos comportarnos como niños, sin miedo a nada y sin tener preocupaciones.
    debemos volver a nuestra esencia del ser.

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