Cabalgando a lomos de la luna

Cabalgando a lomos de la luna.


Los ojos de huracán destellan en la negrura

de esta planicie casi desierta.

Que cuesta recorrer con los ojos cerrados.



Todo esta yerto, no hay contrastes, ni de luz

ni de sombras.

Y mi caballo deja sus herraduras

hendidas en el suelo.



Yo con las espuelas

aprieto su vientre eterno

Para apurar el paso tranquilo.



Que me acerca a mi Luna

gastada de tanto usarse,

pero tan bella como cuando

mis ojos se posaron

por primera vez en ella.



Huracán se para en seco.

Yo me agarro fuerte a su crin de plata.

Y las estrellas abren el telón del universo.



Luna llena se acerca y me da un soplo

de aliento, me entrega su llave de luz

bajo la atenta mirada de Huracán

Que refleja en sus ojos toda la eternidad.



Esther Rubio Díaz







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